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ESTERILIZACIÓN DE PERRAS

14/09/2017

 

            Cuando se habla de esterilizar a una perra, lo primero en lo que se piensa es en que se hace para evitar su reproducción, algo que confunde al propietario a la hora de tomar la decisión de hacerlo, y más aún cuando el animal es joven.

 

            Cuando las perras se hacen adultas comienzan a manifestar su capacidad sexual a través de una hemorragia vulvar y de atracción a los machos. Esta situación suele ser incómoda y es lo que hace que el propietario empiece a plantearse la esterilización, pero en realidad las ventajas médicas del animal van más allá del propio bienestar del propietario.

 

            A parte de evitar de por vida que la perra quede gestante, al extirpar el útero y los ovarios se evita el desarrollo de enfermedades sobre estos órganos, algo muy frecuente en hembras. Entre otras, evitaremos piómetras (infecciones de útero), neoplasias, hiperplasia endometrial quística e hiperplasia vaginal por sensibilidad a la producción de estrógenos. Enfermedades que a largo plazo requerirán una esterilización de urgencia con más riesgos y menos ventajas que si esta se hubiese realizado en el animal joven.

 

            Además de todo esto, debe quedar claro que no es cierto que todos estos beneficios se consigan cruzando a la perra, como tampoco es cierto que si la perra no es madre tendrá problemas de comportamiento o que si se esteriliza no crecerá y se quedará enana.

 

            En cuanto al momento de la esterilización, siempre es mejor hacerlo cuando la perra es joven, no solo por las ventajas anestésicas y postquirúrgicas que supone, sino también por el riesgo de aparición de tumores de mama, que aumenta según aumenta la edad reproductiva del animal. Cuando una hembra se esteriliza antes del primer celo, la posibilidad de no padecer tumores de mama en edad adulta es del 95%, si se hace después del primer celo será del 90-95%, pero a partir de aquí la probabilidad de no tener tumores de mama irá disminuyendo exponencialmente, por lo que el momento ideal para castrar a la perra sería depués del primer celo, ya que aún la incidencia de tumores de mama está muy reducida y hemos conseguido el desarrollo completo del animal, disminuyendo entonces otros riesgos como la incontinencia urinaria.

 

            En cuanto a las desventajas, a parte del riesgo anestésico y quirúrgico, y de que es un proceso irreversible, hay tendencia a la obesidad debido a que se produce disminución del ejercicio y disminución del metabolismo. Aunque es menos frecuente, también puede producirse incontinencia urinaria de tipo mecánico u hormonal a corto o largo plazo, sobre todo en perras grandes, pero normalmente se controla bien con tratamiento médico.

 

            Como conclusión, la esterilización no sólo resulta interesante por su poder anticonceptivo sino también como método preventivo de patolo­gías reproductivas derivadas.

 

 

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